Un diágnostico de cáncer a los 31 años no es lo que nadie quiere escuchar.
A veces, las malas noticias son como uno se las tome. Si te hechas a morir, no tendrás las fuerzas para continuar, pero si tomas una noticia como esa y la enfrentas con valor, tu voluntad para seguir es mas fuerte.
Mi diágnostico fue Invasive Ductal Carcinoma triple positivo. Con un Oncotype de 40.
Después de una batería de todo tipo de estudios, para descartar que el cáncer haya afectado otros órganos, lo cual afortunadamente no sucedió, el oncólogo me dijo que necesitaba quimioterapia y recomendaba una mastectomía. Por primera vez, lloré. Ansiaba que no fuese necesaria la quimioterapia, y que con mastectomía y terapia hormonal fuera suficiente, pero no fue así, mi oncotipo era muy alto. La quimio me asustaba, pero fue porque ví como dejaba a mi mamá, mami no la toleraba. Tenía miedo, en esos momentos de mi vida estaban pasando tantas cosas que temí. ¿Cuáles eran mis temores? Muchos, no poder ser funcional mientras me daban quimio y no poder trabajar, el dinero, quien hiba a cuidar de mi hijo (mi esposo trabajaba en Texas y yo estaba en Puerto Rico, el tuvo que dejar el trabajo, para poder estar conmigo).
Pero como dije antes, todo es como tú lo enfrentes. En mi caso me paré de frente al cáncer, perdí el miedo y lo vencí. Me dieron 4 sesiones de quimioterapia roja, con una inyección de Neolasta al próximo día. ¿Qué me tumbaba? ¡Claro que me tumbaba! Pero ya al cuarto día estaba bien y me hiba a trabajar.
Luego me dieron 12 sesiones de Taxol, las cuales provocaban una fatiga gigante. A fin de cuentas, cada experiencia es totalmente distinta, pero para mí, la quimioterapia, sí fue dura, pero tenía la fuerte convicción de que hiba a salir victoriosa. De hecho, mientras me daban el tratamiento hice unas amistades muy buenas, todas mujeres mucho más mayores que yo, pero estabamos siempre hablando y relajando y el tiempo se pasaba bien.
No me tuvieron que dar radiación, por lo que un mes y medio de terminada la quimio, me sometí a la operación. Mi cirujana es oncoplástica, ella en la misma cirujía de mastectomía me colocó los implantes. Fué complicado, los drenajes, el temor a lastimarme, el dolor. Durante todo este proceso, me miraba y no me reconocía. Creo que emocionalmente, esto fué más difícil para mí, mucho más que perder el pelo pues sabía que este volvería a crecer, pero mis senos no. Mi senos fueron fuente de alimento para mi hijo, pensaba mucho en eso, pensaba en mi femeneidad. Con el tiempo lo fuí aceptando, hasta el dia de ahora que si no fuera por lo fría que son ni cuenta me daría ya.
La experiencia de todas es tan diferente e individual, si sientes la necesidad de llorar o de gritar, hazlo. Saca todo aquello que sientes de tu sistema, para que así puedas sanar en todos los aspectos.
Porque dije que comencé a vivir con el cáncer. Porque me dí cuenta de que la vida es tan frágil, y somos tan suceptibles a que nos cambie de la noche a la mañana. Así que me he propuesto vivir la vida que me queda con intensidad y mucho amor propio. Se que tú también tienes el potencial de lograrlo.
Hasta luego.
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